7 ideas para ser mejor aliadx de las personas gordas



Una de las preguntas más recurrentes que recibo en las redes sociales es “¿Qué puedo hacer por la lucha antigordofobia si soy una persona delgada?” La verdad es que, por mucho tiempo, no tenía idea de cómo responder esta pregunta. Es muy compleja porque hay una línea muy delgada entre alzar las voces de personas que sufren más discriminación y violencia y ponernos como el centro de una lucha que no es la nuestra.


Antes de empezar con los puntos que quiero tocar, quiero contarte que hace tiempo hice un En Vivo en Instagram donde hablé sobre por qué es diferente la gordofobia que lo que sufren las personas delgadas. Creo que, si no lo has visto, vale la pena que empieces ahí. Te dejo la grabación en este enlace.


También quiero aclarar que todo lo escrito en esta entrada del blog viene desde mi perspectiva. No puedo hablar por todas las personas gordas del mundo. Te recomiendo que siempre preguntes a las personas a tu alrededor qué es lo que necesitan.


Habiendo dicho esto, aquí están mis 7 ideas de cómo ser mejor aliadx.


1. Reconoce tus privilegios con humildad.

En realidad, creo que esta es la idea central de cómo ser aliadx de cualquier comunidad. Hasta que no entendamos que, aunque tener privilegios no signifique que nunca hemos tenido una dificultad, sí significa que hemos evitado muchos obstáculos simplemente porque nacimos de cierta forma.


Por ejemplo, el hecho de que tú encuentres ropa de tu talla (ojo, dije “talla”, no “estilo” o “gusto”) es un privilegio. El simple hecho de ir a una tienda con la certeza de que entrarás en las prendas es, en sí mismo, un privilegio. Igual que esto, el hecho de que nunca te hayas preguntado si cabrás en un asiento es un privilegio.


“¡Pero esos no son privilegios! ¡Son derechos!” es lo que me dice mucha gente. Y es que, si los derechos que tienes tú no los tienen otras personas, no son derechos; son privilegios. Esto no significa que estés mal, que seas mala persona, que seas malagradecidx o que estemos enojadxs contigo. Solo significa que tienes privilegios.


Normalmente, somos ciegxs a nuestros privilegios hasta que nos damos cuenta que no todxs la pasan igual. Creemos que todxs tienen acceso a lo que tenemos hasta que vemos que alguien más no. Así funcionan los privilegios. No nos damos cuenta de lo fácil que la pasamos hasta que nos enteramos que alguien lo pasó peor.


Negar nuestros privilegios es negar la violencia y la discriminación. Es no entender que, para que estemos arriba, alguien tuvo que estar abajo. No significa que esté bien, sino que así funciona nuestro sistema social hoy. Para que haya cambios sociales y políticos, se necesita que las personas con privilegios los reconozcamos y hagamos algo al respecto.


 

2. Pregúntate qué contenidos estás consumiendo

Te sorprendería saber cuántos contenidos promueven ideales gordofóbicos. Sí, son muchos. Los contenidos que consumes y compartes son muy importantes, porque perpetúan ideas que siguen dañando a personas gordas todos los días.


Cuando estés recomendando una película, un show de comedia, un meme o una serie, pregúntate si este contenido está dañando a las personas gordas. A veces creemos que “solo son chistes”, pero burlarnos de alguien es la primera forma de deshumanizarles.


Además, recuerda que seguir consumiendo y compartiendo esos contenidos sigue llenando tu cabeza de ideas gordofóbicas, y sigue dándole poder a una persona que lucra con la vida de las personas gordas.

 

3. Considera a personas de todos los tamaños.

Cuando propones un restaurante para reunirte con tus amigxs, ¿piensas que haya asientos para todos los cuerpos? Yo tampoco lo pensaba, hasta que lo tuve que pensar. El hecho de que la reunión sea en un lugar que solo ofrece asientos en sillas altas o en sillas con descansabrazos puede hacer que tu amigx gordx decida no ir a la reunión. Esto es porque, en el mejor de los casos, estará clavándose la silla en la cadera toda la noche. En el peor de los casos, no podrá sentarse.


Hay restaurantes y bares que solo ofrecen una opción de asientos (como cabinas fijas) que hace inaccesible el lugar para personas gordas. Lo mejor es que haya varias opciones y, por lo menos, una opción sin descansabrazos y que sea lo suficientemente robusta.


Cuando organizas un viaje, ¿te aseguras de que todas las personas puedan participar en las actividades? Por ejemplo, que haya chalecos salvavidas para todxs en el bote al que se van a subir o que haya transporte apropiado para todxs son detalles que pueden hacer, una vez más, que tu amigx gordx decida saltarse esta experiencia. Tenemos ya suficientes experiencias de vergüenza al darnos cuenta de que no podremos participar por que no se nos consideró.


Yo agregaría a esto que, aún si no hay una persona gorda en tu grupo, te cuestiones estas cosas y las solicites en los negocios, o incluso los elijas en función a esto para apoyar negocios más inclusivos (el famoso “vota con la cartera”).


Por último, si no estás segurx de qué necesita tu amigx, pregúntaselo.

 

4. Sigue a personas gordas en redes sociales.

Hoy en día, las redes sociales se han convertido en una excelente forma de democratizar el contenido. Tú tienes el poder de decidir qué y a quién quieres consumir. Ese poder es enorme.


Siempre agradezco a aliadxs delgadxs (sobre todo profesionales de la salud) que se dedican a hablar de que las dietas no funcionan y que el peso no es una medida de salud, pero si esos son los únicos perfiles que sigues, creo que todavía hay mucho trabajo que hacer. Muchas veces, esos perfiles se centran mucho en que las dietas no funcionan pero no usan sus plataformas para alzar las voces de las personas gordas. Esto tiene que ver con sus privilegios, y será su labor enriquecer sus cuentas cada día más.


Lo que tú sí puedes hacer es seguir a personas gordas, y aquí te dejo dos razones de por qué creo que debes hacerlo:

  1. Acostumbrarás a tus ojos a ver cuerpos diversos. Creo que es esencial que esto ocurra para que verdaderamente escuchemos historias de las personas gordas de forma auténtica. Hay que acostumbrarnos a que las personas gordas somos MUCHO más que los noticieros de la “epidemia de la ‘ob*sidad’” o los programas como “Kilos Mortales”.

  2. Le darás poder a las personas que llevan la verdadera lucha. Hoy en día, tu atención en redes sociales vale dinero (literalmente). Por eso, vale la pena apoyar a activistas gordas y no solo a personas delgadas que hacen activismo por las personas gordas.

Te dejo aquí una lista de mujeres gordas a quienes recomiendo seguir (por supuesto que hay más, pero es una buena forma de empezar):

  • Adriana Convers (@fatpandora)

  • Gabilú Mireles (@gabilumireles)

  • Priscilla Arias (@lafatshionista)

  • Arhe Molina (@yocurvilinea)

  • Mar Tarres (@martarresok_)

  • Elena Diaz Granados (@elena_melenaa)

  • Jessi Rodríguez (@jessirodriguez_)

  • Miriam LM (@lagordafeminista)

  • Hypatia Roro (@hypatiaroro)

  • Ces Bravo (@cesbravoo)

  • Mónica González (@sanamente.monica)

  • Magdalena Piñeyro (@lamagduchi)

  • Mara Jiménez (@croquetamente__)

  • Majo Pereira (@majopereira27)

  • Pau Romero (@in.curves)

  • Fernanda Martín (@fernandamartinoficial)

  • Oyirum (@oyirum)

  • Teresa López Cerdán (@teresalopezcerdan)

  • Paula Fernández (@paulefdz)

  • Ale Tello (@aletello.r)

 

5. Deja de “sentirte gordx.”

La gordura no es una emoción. O somos gordxs o no somos. Muchas veces, escucho esta expresión (sobre todo viniendo de personas delgadas) y, normalmente, se refieren a otra cosa, pero están usando la palabra “gordx” para cubrirlo.


Lo usual es que se sientan inadecuadxs, que sientan que la ropa no les queda, se sientan culpables por lo que comieron o sientan vergüenza por sus cuerpos. Usar la frase “me siento gordx” para cubrir esto está diciendo que las personas gordas somos todo eso: somos inadecuadxs, la ropa no nos queda, comemos “mal” o nos avergonzamos por nuestros cuerpos.


Aquí entran todas las versiones del tipo “comida gorda” para referirnos a comida grasosa, grotesca o de gran tamaño (es decir, comida que solo comen las personas gordas, ¿o cómo?).

Pongámosle las palabras adecuadas a lo que sentimos y dejemos de perpetuar estigmas y estereotipos.

 

6. Pregúntate para qué subes esa foto.

Muchas personas delgadas quieren “apoyar” los movimientos de justicia corporal subiendo fotos diciendo “me acepto así con todo y mis ‘imperfecciones’”. Estas fotos, en general, solo nos están dañando, porque las suben personas delgadas con cuerpos normativos, lo cual nos lleva a pensar: “Si esas son tus ‘imperfecciones difíciles de aceptar’, ¿dónde me deja eso a mí que soy XX tallas más grande que tú?”


Esto no es para decir (como dije al principio) que las personas delgadas no tienen que pasar por un proceso de aceptación y que sean presas también de la violencia estética, sino que esas fotos no son útiles para luchar contra la gordofobia.


Como creadora de contenido, sé que esas fotos usualmente reciben un montón de comentarios del tipo “😍🔥 Pero si estás preciosa, qué dices”, y entiendo el atractivo. Entiendo que nos gusta que nos recuerden que no somos inadecuadxs, lo entiendo en verdad. Pero quiero decirte que, aunque creas que las personas se relacionan contigo, si eres una persona delgada, hay más gente que se siente peor cuando ve tu foto de las que se sienten mejor.


Si verdaderamente tu objetivo es ayudar al movimiento antigordofobia, puedes hacer otra de las cosas de esta lista. Aunque puede ser que tu objetivo sea usar tu plataforma para elevar tu autoestima, lo cual es válido también, solo que es diferente.


Entonces te pregunto, ¿para qué subes esta foto?

 

7. No hagas dieta.

Hacer dieta es promover la gordofobia. No hay otra forma de verlo.