Por qué creo que el “amor propio” no es la respuesta a todo


Si has estado en las redes sociales en los últimos 10 años, probablemente has visto cómo los conceptos relacionados al “amor propio” se han explotado muchísimo en perfiles de creadorxs de contenido, en campañas publicitarias y en otros espacios.


En las redes sociales, tanto este como muchos otros conceptos, se han tornado en una forma de vender y se han manipulado para perpetuar ciertos sistemas y opresiones. A raíz de esto, me he estado cuestionando mucho el significado de este concepto que no me parece el más útil, y quiero compartirte en esta entrada el porqué.


Te dejo, a continuación, las tres razones por las que creo que el “amor propio” no es la respuesta a todo.


1. Es un concepto muy ambiguo

La realidad es que se ha hablado sobre algo parecido al “amor propio” desde hace mucho tiempo pero, durante casi toda la historia, se ha considerado un concepto asociado al egoísmo y a la vanidad. Hoy sabemos que el concepto se ha movido de esos espacios para referirse a algo que se parece a la autoestima, al autocuidado o a la autocompasión.


A diferencia de estos otros tres conceptos que te presento, el concepto de “amor propio” es uno muy ambiguo, que no tiene una clara forma de medir y que, por lo menos en los espacios formales de psicología y salud mental, no tiene una definición muy clara. Lo que sí ocurre es que el concepto de “amor” (en general) es un concepto más romántico; que vende mejor.


La definición del “amor propio” cambia dependiendo a quién le preguntes. Puede ser que te digan que “te ames para que puedas bajar de peso” o que te vendan la gordura como una falta de “amor propio.” Creo que tiene que ver con que, justamente, no sabemos muy bien qué es el “amor propio.”


Por eso, como psicóloga, es muy difícil que les diga a las personas que acompaño que trabajen en su “amor propio”, porque no existe una definición formal (he encontrado muchas distintas, sin autorxs específicxs que pueda citar) y, por ende, no existen guías para alcanzarlo.

 

2. Puede llegar a ser tóxico y violento

El “amor propio” (sobre todo en redes sociales), muchas veces se ve como una persona que casi quiere hacerse el amor a sí mismx cuando se mira al espejo. Esto hace que el concepto se sienta inalcanzable para muchas personas que están completamente del otro lado, a veces sin siquiera poder mirarse al espejo debido a cuánto nos han enseñado a odiarnos.


Todos los días, en mi consultorio, escucho historias de personas que se sienten culpables por no alcanzar este estándar de “amor” y aún más frustradas de estar donde están; porque se siente como una tarea titánica. Además, les hace sentir peor si hay días en los que, en efecto, no quieren hacerse el amor a sí mismxs.


De hecho, hay una narrativa muy popular de que “si no te amas, no puedes amar a alguien más” o que “si no te amas tú, nadie más te va a amar.” Esto es violentísimo y muy desesperanzador porque, como te compartí, hay muchas personas que están MUY LEJOS de alcanzar lo que hoy pensamos como “amor propio.” Este mensaje, lo que dice es, “Si no puedes lidiar con lo que te ha ocasionado vivir en una sociedad de altísima opresión y violencia estética, no mereces amor de otras personas.” ¿Te das cuenta cómo nos estamos lastimando?


Con todo esto, quiero decir que el concepto de “amor propio” no está contribuyendo a nuestra salud mental (o al menos no como lo vemos en redes sociales todos los días). De hecho, nos está dañando y está poniendo, una vez más, una expectativa inalcanzable (que, además, tenemos que publicar en redes sociales para comprobarles a todxs lo mucho que nos “amamos”).


Yo siempre les recuerdo a mis consultantes que no tienen que enamorarse de sí mismxs para alcanzar la salud mental. Por eso, trabajamos con conceptos como el autocuidado, la aceptación corporal y la autocompasión y aprendemos a establecer límites para crear espacios seguros. Como vez, son conceptos más concretos, más realistas y más amables.


 

3. Elimina factores externos como la opresión y la violencia

Como te contaba, este concepto es muy romántico; pensar que te vas a enamorar de ti mismx y eso va a resolverte todos tus problemas. Creo que se parece en algo al amor romántico, en el estilo de “el amor lo puede todo” o “el amor basta”. Y el amor no siempre basta.


La forma en la que se vende el amor propio hoy en día nos hace creer que la forma en la que nos miramos a nosotrxs mismxs tiene todo que ver contigo y nada que ver con el mundo, y nada podría estar más lejano de la realidad. La forma en la que nos miramos (no solo a nuestros cuerpos, sino en general) tiene todo que ver con el mundo, porque de ahí lo aprendemos.


Estamos tan bombardeadxs por estos mensajes, que estamos buscando una forma “mágica” de sanar todo esto y, al estilo de “haz estos 12 pasos y vuélvete rico”, llega la narrativa de “ámate lo suficiente para resolver todos tus problemas.” Lo complicado de este tipo de pensamiento es que no es verdad; el “amor propio” no lo resuelve todo.


La opresión, la gordofobia, la misoginia, el racismo, la violencia, el capacitismo y la homofobia no se resuelven con “amor propio”. De hecho, he escuchado incluso narrativas de que “seguir en una relación de violencia es una falta de amor propio.” Decir esto es violento y es no entender absolutamente nada sobre lo complejos que son los sistemas y ciclos de violencia. De la misma forma, ninguna cantidad de amor propio hará que exista ropa de mi talla o que mi médicx detenga su estigma de peso (y que me atienda de una forma que realmente tenga mi salud como prioridad).

 

Por último, quiero aclarar, como siempre lo hago, que nada de lo que escribo en esta entrada es para señalar a creadorxs de contenido que usan este concepto o para decir que nadie debe aspirar jamás a algo como el amor propio, pero sí creo que, en especial como profesionales de la salud, necesitamos ser críticxs con los conceptos que utilizamos.


Este concepto no es útil para todxs y está bien decir, “eso no es lo que necesito.” Y si te parece útil después, se vale retomarlo y ver cómo te sientes. Creo que debemos dejar de establecer estándares arbitrarios y que nos mantienen en sistemas que no nos favorecen, no nos ayudan y no nos liberan.


Te espero en mi Instagram para que sigamos con esta conversación y que conozcas más de los términos que utilizo para llevarnos a una forma más amable de relacionarnos con nosotrxs mismxs.


Escrito por Ana Pau Molina.