¿Día Mundial Contra la Ob*sidad?



Según la Organización Panamericana de Salud (PAHO, por sus siglas en inglés) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 11 de octubre se conmemora el "Día Mundial Contra la 'ob*sidad'", y sé que tenemos que hablar al respecto (si quieres saber por qué escribo la palabra "ob*sidad" así, checa esta entrada del blog). Quienes me conocen de hace tiempo, saben que una de las características del contenido que se habla en Acuerpada es el pensamiento crítico: quiero que aprendamos a mirar y analizar lo que pasa en nuestro mundo, y eso es lo que haremos hoy con esta "conmemoración".


 

Los cuerpos gordos no llegaron en el siglo XXI

Para entender dónde estamos hoy, tenemos que entender de dónde venimos. Aproximadamente hace unos 40 años, la población mundial comenzó a volverse más pesada. La respuesta de la comunidad médica fue muy clara: la culpa es de las personas por engordar, por sus "malos hábitos" y sus malas elecciones. La "ob*sidad" se convirtió en un dolor de nuestro sistema de salud, como una piedra en el zapato.


Desde entonces, diferentes países han tenido intentos por detener la "epidemia de la ob*sidad" sin éxito. Vemos en la televisión anuncios alarmantes sobre cómo la gordura nos va a matar y "no estamos haciendo nada al respecto." Mientras tanto, estas narrativas promueven la discriminación y el maltrato a las personas gordas, bajo la ideología de que "están así porque quieren" o que "podrían evitarlo si de verdad lo intentaran."


Y es que uno de los temas centrales es que los cuerpos gordos siempre han existido. Desde el inicio de la humanidad, han existido cuerpos de distintos tamaños así como han existido distintos colores de piel. De hecho, en el libro por la Dra. Sabrina Strings, "Fearing The Black Body" (Temiendo al cuerpo negro), se narra la historia de los cuerpos gordos en una época de esclavitud y colonialismo que dio pie a la gordofobia que experimentamos hoy en día. En el siglo XIX, los cuerpos gordos (y negros) eran vistos como cuerpos "desbordados" y salvajes, fuera de control. Hoy en día sabemos, gracias al trabajo de la Dra. Strings, que ese fue el nacimiento de lo que hoy conocemos como gordofobia. Querer distanciarnos de esos cuerpos sin control, que se dejan llevar por sus pasiones (o "antojos") y que se "desbordan" se ha vuelto un mandato obligatorio para todxs, a nivel estético y a nivel de "salud".


Si bien es cierto que los cuerpos han crecido en las últimas décadas, también es verdad que mucho más ha cambiado en ese tiempo. Nuestros alimentos y nuestros estilos de vida han cambiado en general, y no es la primera vez que los cuerpos cambian así. De hecho, en los últimos 150 años, nuestros cuerpos también se han hecho más altos debido a cambios en nuestra nutrición. La diferencia es que con los cuerpos gordos, se ha atribuido este cambio a las conductas individuales de las personas. De hecho, hay personas que siguen creyendo que la gordura solo viene de "comer más calorías de las que se necesitan", y esto es una falsedad absoluta (es como creer que las personas más altas lo son porque "hacían más estiramientos en la niñez", ridículo).

 

La ciencia como aliada de la opresión

Hace falta solo una búsqueda rápida en el internet para saber lo que la ciencia dice sobre la "ob*sidad". Básicamente, la comunidad médica indica que la "ob*sidad" es una muerte anunciada, una amenaza para la vida y para todo lo que la rodea. La "ob*sidad" es lo peor que podría pasarnos; es igual (o incluso peor) que el cáncer. De hecho, lo que dice la ciencia es que nos llevará al cáncer, así que ni por dónde hacerle. De verdad, solo te llevará a la muerte, y será tu culpa.


No ahondaré mucho en ese tema ahora porque quiero que por un segundo tomemos perspectiva de algo: la ciencia siempre ha justificado la opresión. En definitiva, los avances en la ciencia (y en la medicina) han logrado cosas increíbles para la humanidad, y la pandemia que estamos viviendo nos ha demostrado justo esto. Aún así, creo que no hay que olvidar que la ciencia, por más objetiva que intente ser, está hecha por humanxs. Está hecha por personas con intereses, prejuicios, historias y objetivos.


Esto ha llevado a que la ciencia, en varias ocasiones, esté cargada de prejuicios y que, en nombre de la ciencia, se siga justificando la opresión que conviene a esa sociedad. Si la ciencia se ha equivocado antes, ¿por qué no podría estarse equivocando ahora?


La ciencia justificando el racismo

Hay un instrumento diagnóstico llamado "espirómetro", que ayuda en la detección de enfermedades respiratorias. Este tipo de instrumentos tiene una "corrección racial o étnica" que se utiliza, según la ciencia, para estandarizar las lecturas que se obtengan al utilizarlo. Es decir que esta "corrección" viene de la idea de que las personas blancas y las personas racializadas tienen una distinta capacidad pulmonar, y que, si no se hace dicha "corrección", la lectura del espirómetro no será correcta para esx paciente.


¿De dónde viene esta práctica? Bueno, todo viene de la idea de que lxs colonizadorxs blancxs y lxs esclavxs tenían diferencias notables en sus pulmones. Esta idea (primero propuesta por Thomas Jefferson) servía para justificar la condición de esclavitud en lo que ahora son los Estados Unidos. Cuando se creó el espirómetro moderno en los 1840s, se comenzaron a hacer muchos estudios para encontrar características que pudieran predecir la capacidad pulmonar (por ejemplo si tu altura o tu ocupación podrían predecir cuál sería tu capacidad pulmonar). Había muchísimo interés en ese momento por hacer ciencia más exacta y más predecible. En realidad, no encontraron ninguna relación clara, hasta que llegó el espirómetro a Samuel Cartwright, un médico del sur de Estados Unidos que era dueño de tierras y de esclavxs. Tomando literalmente las palabras de Jefferson, Cartwright hizo su propio estudio sobre capacidad pulmonar incluyendo a personas blancas y esclavxs. Según él, "la deficiencia del negro" era de "20 por ciento".


Aproximadamente 50 años más tarde, el jefe de estadística de la aseguradora Prudential usó la información de un estudio similar realizado durante la guerra civil para decir que "la capacidad pulmonar de las raza de color es prueba de su organismo inferior." Estas declaraciones indicaban que la libertad de las personas esclavizadas no era posible, necesaria ni apropiada.


Al leer esto, espero que veas lo mismo que yo (y lo mismo que la autora de mi referencia): en todo esto, no se está considerando la condición social de lxs participantes del estudio. No se cuestionaba su alimentación, sus niveles de estrés ni las precarias situaciones de vida en las que lxs mantenía la esclavitud. No se consideraba en estos estudios el enorme estigma y dolor que vivían las personas racializadas.


De hecho, hasta hace muy poco tiempo, se creía que el color de nuestra piel podría predecir en gran manera los resultados en la salud de una persona. Hoy sabemos que el racismo y la opresión tienen un impacto mucho mayor. De hecho, este artículo de abril de 2021 explica que, durante la pandemia por COVID-19, lxs investigadorxs se dieron cuenta de que el racismo (no el color de piel) es un factor de riesgo gigante para tener un peor resultado a raíz de contraer la enfermedad. Esta declaración (que llega después de años de lucha de la comunidad racializada) da un poco de luz para entender la complejidad de los determinantes sociales de la salud.

 

Luchar contra la "ob*sidad" no nos hace más saludables

He leído a muchxs profesionales que, ahora que el tema de gordofobia está "de moda", hablan sobre cómo hay que "eliminar el estigma hacia las personas gordas para ayudarles a bajar de peso, porque no es su culpa" y déjenme decirles que eso no es lo que estamos haciendo aquí. Ese enfoque, aunque suena muy bonito, sigue en la misma narrativa: tenemos que corregir a estas personas que se "salieron del camino" y sigue estigmatizando a las personas gordas. Es como decir que "no es culpa de las personas de la comunidad LGBTTTIQ+ estar ahí, pero hay que ayudarles 'con cariño' a encontrar el camino adecuado." De hecho, hoy en día se sigue haciendo activismo por erradicar los ECOSIG (Esfuerzos para Corregir la Orientación Sexual y la Identidad de Género), los cuales son ya ilegales en la Ciudad de México.


Voy a dejarlo muy claro: no podemos luchar contra la "ob*sidad" porque no sabemos cómo hacerlo. Así de claro. Hemos estado hablando por décadas sobre cómo la gordura nos va a matar y sobre cómo las personas gordas somos una piedra en el zapato para la salud pública y lo único que hemos hecho (o que ha hecho la comunidad médica) es empeorar el asunto.


Lo que hoy sabemos es que hoy las dietas (es decir, cualquier intervención cuyo progreso se mida con pérdida de peso) NO FUNCIONAN (de hecho, tengo todo un artículo que habla de eso y puedes leerlo aquí) y lo que es peor, nos pueden hacer subir más de peso. Esto quiere decir que la pérdida de peso intencional, "saludable" y permanente no es posible. Llevamos muchísimo tiempo sabiendo esto y aún así, seguimos buscando adelgazar a todo el mundo. Como escribió Michael Hobbes en su artículo, la terrible ironía es que por 60 años, hemos abordado la epidemia de la ob*sidad como si fuéramos unx dietista crónicx: si solo tratamos de hacer lo mismo una vez más, tendremos un resultado distinto.


Mientras lo hacemos, seguimos señalando a las personas gordas y culpándolas por sus enfermedades. Seguimos buscando relaciones entre la gordura y ciertas condiciones de salud sin considerar el estigma, sin considerar el estrés y sin considerar sus determinantes sociales de la salud. Seguimos intentando modificar a un cuerpo que ha existido desde siempre. Seguimos creyendo que el cuerpo gordo es un "fracaso" de nuestra sociedad, e incluso asignamos un día "conmemorativo" para recordarlo.


La "lucha" contra la "ob*sidad" está perdida, porque nuestros cuerpos no están hechos para adelgazar (lo explico más a fondo en esta entrada del blog). Por eso, es momento de cambiar la mirada. No nos vamos a volver un mundo más delgado, pero todavía tenemos la oportunidad de buscar más salud para todxs.

 

¿Queremos ser saludables o delgadxs?

Cuando estaba buscando investigación para este tema, encontraba siempre lo mismo: hablar de "prevención" de la "ob*sidad" siempre viene acompañado de promover comer frutas y verduras y hacer ejercicio (lo cual, adelanto, en ningún momento niego que son conductas que promuevan la salud). Esta idea, por supuesto, viene de la creencia gordofóbica de que las personas gordas no son saludables, no comemos frutas ni verduras y no hacemos ejercicio, porque si lo hiciéramos, seríamos delgadxs. Hay muchos mitos que revisar ahí, pero eso será para otra ocasión.


Si nuestro sistema médico estuviera enfocado en buscar hacernos más saludables y no más delgadxs, podría promover el movimiento y la alimentación nutritiva (y equitativa, por supuesto) desde un enfoque muy distinto. En lugar de estigma, estaría promoviendo la justicia social y el acceso equitativo para todxs.


Quiero cerrar diciendo que entiendo que queramos ser más saludables y promover la salud para todxs, pero que esta no es la forma. Seguir empeñadxs en que las personas bajemos de peso es una batalla perdida, como te dije antes, pero además está amenazando el estado de salud de muchísimas personas. Los trastornos de la conducta alimentaria y las conductas de riesgo (como las cirugías bariátricas o las dietas extremas) son muchas veces efecto directo del miedo que tenemos las personas gordas a esa muerte anunciada (y nos pueden llevar a la muerte también).


Esto es porque nos han dicho que, siendo gordxs, nunca podremos alcanzar la salud y eso es una mentira. De hecho, en este artículo te cuento cómo puedes cuidar tu salud sin enfocarte en tu peso, porque, de verdad, no es necesario enfocarte en tu peso (y aún si creyeras que es necesario, no es útil porque las dietas no funcionan). Creo que sería importante enfocarnos en otras cosas.


El nombre que le dio la OMS a la conmemoración de hoy me llama mucho la atención, porque lo nombraron Día Mundial "Contra" la "Ob*sidad". Quiero compartirte que he decidido tomarlo muy literal, y estoy totalmente de acuerdo. Tenemos que luchar contra la "ob*sidad" y contra todo lo que ese podrido concepto nos ha originado. Decido usar este espacio para proponer temas que se tendrían que estar hablando en este día y contra qué estamos luchando. Esta es mi petición para este Día Mundial Contra la "Ob*sidad":

  1. Luchemos por que el concepto de "ob*sidad" sea borrado del léxico médico y social (puedes leer por qué pienso eso aquí).

  2. Luchemos para que todas las personas, sin importar su peso, tengan atención médica de calidad.

  3. Luchemos para que todas las personas, sin importar su peso, tengan acceso a alimentos de calidad.

  4. Luchemos para que la especialidad de bariatría se elimine de las escuelas de medicina.

  5. Luchemos para que los espacios de salud (y los espacios en general) sean accesibles para las personas gordas.

  6. Luchemos para que la gordofobia sea reconocida como un factor de riesgo y que se eduque a la sociedad y a lxs profesionales de la salud de esta problemática.

  7. Luchemos para que se haga justicia por todos los siglos de opresión para las personas gordas (y las identidades que intersectan con ella)

  8. Luchemos para que entendamos, de una vez por todas, que ningún cuerpo es inadecuado.

Por último, deseo de todo corazón, que la guerra que hoy en día la OMS y la comunidad médica ha declarado contra la gordura sea, en el futuro, un ejemplo más de todo lo que no hay que hacer en la promoción de la salud. Deseo que encontremos dentro de todo el dolor, una reconciliación para recordarnos que ningún mandato de salud tiene el derecho de estigmatizarnos, señalarnos y herirnos por ser quienes somos. Deseo que aprendamos a mirar más allá de la "ciencia" para permitirnos ser más empáticxs. Deseo que, si has sido impactadx por esto, tu historia de dolor sea escuchada y comprendida.


Si quieres seguir platicando de este tema, te espero en